Lunes, Octubre 23, 2017
   
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El flamenco que fue

El Festival del Cante de las Minas cerró sus galas con algo distinto, diferente, y que gustó. Fue la puesta en escena de ‘Aquel Silverio’ a cargo del Ballet Flamenco de Andalucía, quien desarrolló en la ‘Catedral del cante’ una fantasía coreográfica y narrativa que se sitúa en el siglo XIX, rescatando bailes, cantes y toques, algunos de los cuales están actualmente en desuso.

España es la de las redes sociales, la del Seat 600, la de la Ilustración, la de los Carlos V, la de los Reyes Católicos… Lo mismo sucede con el flamenco, que no sólo es cómo se ofrece en los patrones actuales, pues tuvo un origen y una evolución. Valga el ejemplo de anoche en La Unión, cuando en un momento determinado el andaluz grupo de baile ofreció bailes pareja que nos resultaban familiares en el terreno folclórico. Aunque ahora no lo parezca, era flamenco… de otros tiempos, de cuando nació. ‘Aquel Silverio’ es un espectáculo que se centra en la figura de Silverio Franconetti, artista determinante para la configuración y posterior desarrollo del flamenco.


 

La obra se desarrolla en una reproducción en los cafés cantantes y salones que dirigió, dentro una puesta en escena en la que se juega con claros, oscuros y espejos. Hay capítulos de su vida, la etapa militar en Uruguay y la de picador en América, siendo muy brillante la representación de una corrida de toros que ofreció este joven equipo, que destaca por su bloque por encima de estrellas.



El espectáculo consta de tres movimientos, en el primero el ballet ha interpretado jaleos, panaderos, alegrías, polos, rondeñas, jaberas, cañas, serrana, soleares apolás, petenera y cantiñas. En el segundo movimiento el cuerpo de baile comenzaba con seguiriyas un zapateado, tanguillo, sevillana y guaracha. El tercer y último movimiento han bailado por seguirillas, cabales de Silverio, martinetes. ¿Gustó?, es la pregunta a resolver ahora. Nos pareció novedoso, diferente y que la ovación final con bastante gente puesta en pie así lo refleja. También que se colgase el cartel de ‘No hay entradas’. “Me ha sorprendido y me ha gustado mucho”, fueron algunos comentarios que se repitieron entre asistentes al salir de la ‘Catedral’. Era un sentir general, con matices, pues hubo algunos al que el final los dejó frío. “Faltó fuerza en el cierre, cuando se murió Silverio nos quedamos que no sabíamos si seguía o no la obra”, apuntaba.



El director del grupo de quince personas (once bailarines, tres cantaores y dos guitarristas) que hizo posible la obra fue Rafael Estévez, quien en momentos puntuales apareció sobre el escenario de una obra que tuvo que reducir su duración de dos horas a hora y media hora debido a las “dificultades” que presentan los accesos y las columnas del escenario, “es lo que pasa con los lugares con encanto”, explicaba su director. El espectáculo, “Aquel Silverio”, toma su nombre del poema de García Lorca “Retrato de Silverio Franconetti”, un personaje que el director mantiene que es el padre del flamenco. Estévez ha reconocido haber investigado y buceado en documentos, fotos y archivos durante más de dos años para el montaje final. No sólo para seleccionar los cantes atribuidos a Silverio, también para la coreografía o para el mismo vestuario, como el femenino que ha sido diseñado por el director basado en las fotografías de la época y periódicos.

 

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