Martes, Junio 25, 2019
   
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La gran noche de un ADN unionense enriquecido con nuevos alicientes

Los que no vinieron anoche se perdieron lo que sí disfrutaron los asistentes a la puesta en marcha del 58 gran festival flamenco, como percibir la ilusión de Lola Martínez como presentadora, el arte que crece a la par de las bailaoras de ArteDanza, compartir con la rondalla de la Tercera Edad su cuarenta cumpleaños en el escenario de la Catedral del Cante, escuchar el himno de La Unión en la coordinada actuación de Argentum y la agrupación musical, y a esta orquesta recibir el primer galardón de esta edición y acompañar a Óscar de Manuel en una brillante actuación de cierre. Mereció la pena estar allí.




Es el día 0 del Festival Internacional del Cante de las Minas, que unos lo incluyen como parte del programa y otros lo consideran una antesala, pero para el unionense debe ser una cita especial, pues es la única noche del año en que el arte sonoro de los suyos se aúna. La entrada es gratuita y hay aire acondicionado (otros alicientes), pero la cifra de los que asistieron (incluidos los que entraron y salieron en determinados momentos) no rebasó el medio centenar. Demasiadas sillas vacías si tenemos en cuenta que el aforo es de 1.200 butacas. Hay vecinos que consideran que “es lo mismo de siempre”, pero no podemos estar de acuerdo. Cierto que hay temas, como los himnos de La Unión y del Festival, que no deben faltar, pero no es una cita intocable, en absoluto. Tienen cabida nuevos alicientes, como sucedió anoche, que enriquecieron la puesta de largo.

Los que no fueron no pudieron sentir lo que sí percibieron los que acudieron, como fue a una presentadora ilusionada. Lola Martínez se estrenaba como maestra de ceremonias del gran festival de su tierra. Todo un orgullo, como expresó, y toda una responsabilidad que superó con nota. La locutora unionense la hemos visto en numerosos eventos colaborando con las apuestas culturales de su tierra y ahora le tocó el gran festival. Su ilusión, más que justificada, se percibía desde las butacas.

Los que no fueron no pudieron escuchar lo que sí oyeron los que acudieron, como fue la alocución de bienvenida del regidor unionense, Pedro López, quien expuso los alicientes de esa noche de apertura y los que contemplarán las diez jornadas siguientes. Estamos en el último Festival de la legislatura y nadie puede asegurar si estará al frente del municipio y de la Fundación en  la edición 59, pues esa respuesta la tendrán las urnas, por lo que tuvo sentido que en un momento determinado expresase su “orgullo” por el papel que ha desempeñado dentro del certamen estas cuatro ediciones. Concluyó con un “¡viva La Unión!”.

Los que no fueron no pudieron presenciar lo que sí vieron los que acudieron, como fue el primer galardón de la quincuagésimo octava edición, el trofeo ‘Carburo de oro’ que recibió la agrupación musical La Unió (AMLU) de manos de su presidenta, Loli Campillo.

Los que no fueron no pudieron aplaudir como lo hicieron los que sí acudieron al equipo de baile de ArteDanza, la delegación en La Unión de la Escuela de Baile Flamenco de La Unión. Tienen todas unos catorce años, pero qué catorce años. Hay mucha madera flamenca, como demostraron primero con unas ‘alegrías’ y después con las ‘farrucas’ que las llevarono en Madrid a conquistar el Trofeo Hispalis.

Los que no fueron no pudieron compartir, como lo hicieron los que sí acudieron, con la rondalla del Hogar de la Tercera Edad de La Unión su cuarenta aniversario desde que en 1978 actuaron por vez primera en el Festival. Dos conocidos temas preludiaron la interpretación del himno del certamen, ‘el cante minero’ que en 1966 compuso Daniel Montorio y al que puso letra Ramón Perelló,  un hijo predilecto de La Unión que escribió temas tan populares a nivel nacional como ‘Mi jaca’ y ‘La bien pagá’.



Los que no fueron no pudieron tampoco escuchar, como lo hicieron los que sí acudieron, el Himno de La Unión que en 1980 compuso Manuel Díaz Cano y al que puso letrada ‘alucinante’ Asensio Sáez. Las voces de la coral Argentum y los sonidos de los instrumentos de la Agrupación Musical La Unión formaron un gran cóctel que prolonga a doce años los que esta pieza suena en la Catedral del Cante.

Los que no fueron no pudieron gozar con ‘un concierto con duende’ como hicieron lo que sí acudieron, en referencia a la actuación de Óscar de Manuel, premio ‘Filón’ de 2012 y que ofreció una muestra del espectáculo que ofrece en gira en diversos puntos de la península con una orquesta sinfónica junto a sus grandes músicas personales. Aquí, en La Unión, ese papel lo asumió la agrupación musical y sacó nota. Fue un final diferente y muy brillante a dos horas de un enriquecido ADN unionense.

Y los que no fueron se quedaron sin contemplar el estreno de las proyecciones que cada noche recibirá la fachada de la Catedral del Cante. Los que fueron salieron, muy posiblemente, convencidos de que mereció la pena estar. Para los que no fueron, muy posiblemente, fue un día más. 

Para cerrar, una idea. No estaría nada mal que ‘el Cante’ tuviera su ‘cante’. No digo esto en detrimento de su himno, en absoluto, pero agradaría tener un emblema sonoro en la misma modalidad en la que el festival se ha convertido en el más importante del territorio flamenco conocido.

 

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