Portmán y el Mar Menor siguen con 'bandera negra'

Escrito por Ecologistas en Acción. 13 de junio de 2019, jueves.

Ecologistas en Acción ha presentado en Santander su informe 'Banderas Negras 2019', que otorga dos banderas por cada provincia litoral, más Ceuta y Melilla. Las dos banderas de la Región de Murcia se corresponden a casos de contaminación y de mala gestión ambiental.


En esta edición el informe incorpora los efectos de la turistificación en el litoral español, una problemática que moldea el relieve costero.

Al igual que en 2018, el mayor problema de las costas españolas se centra en vertidos de aguas y su mala depuración.

Algunas playas repiten bandera negra, como el hotel ilegal del Algarrobico (Almería), el proyecto del puerto de San Vicente de la Barquera (Cantabria) o la playa de Els Peixets (Valencia).

Un año más Ecologistas en Acción realiza un análisis de los casi 8.000 kilómetros de las costas del litoral español. En esta edición, el informe 'Banderas Negras 2019', ha considerado aquellos casos más característicos de afecciones por contaminación y mala gestión ambiental.

En el informe se han asignado dos banderas negras a cada provincia litoral, más Ceuta y Melilla, por lo que se suman un total de 48 casos. Este año se han vuelto a asignar algunas banderas recurrentes que ya obtuvieron el galardón en el año 2018, como por ejemplo el hotel ilegal del Algarrobico (Almería), el proyecto del puerto de San Vicente de la Barquera (Cantabria) o la playa de Els Peixets (Valencia).

Para Clara Megías, coordinadora del informe, "este estudio tiene como objetivo realizar un diagnóstico de la salud de nuestras costas, en el cual alertamos cada año del deterioro que sufren, debido en gran parte, aunque no en exclusiva, a las actuaciones de la industria turístico-inmobiliaria, que tiene en ellas uno de sus principales atractivos para el turismo de masas".

El término turistificación se emplea para referirse a los impactos que provoca el aumento desmesurado de turistas en un lugar determinado (un barrio, una ciudad, etc.). La turistificación en una playa tiene consecuencias directas sobre la costa y su entorno. A lo largo del informe se exponen algunas de las consecuencias derivadas de este sector en los frágiles entornos litorales.

"La simbiosis entre el Estado y la industria turístico-inmobiliaria ha generado un cambio sociológico desde la implantación del monocultivo turístico en nuestros entornos litorales", ha declarado Megías. Sin embargo, lejos de la extendida noción de que la sociedad española vive del turismo, Ecologistas en Acción detalla en su estudio cómo el aumento del turismo no conlleva un aumento de la riqueza.

Asimismo, el informe señala que el modelo actual de turismo conlleva la explotación de unos recursos que se encuentran amenazados y sobrepasa la capacidad de muchas localidades para enfrentar a la gran cantidad de turistas que visitan las playas.

'Banderas Negras 2019' da cuenta de problemáticas sin resolver, algunas recurrentes en el tiempo y otras no.

Su clasificación en función de las causas de origen es la siguiente:
– 15 banderas negras por vertidos de aguas sin depurar.
– Nueve banderas negras por especulación urbanística.
– Nueve banderas negras por afecciones industriales.
– Seis banderas negras por puertos y cruceros.
– Seis banderas negras por regresión costera.
– Dos banderas negras por acumulación de basuras.
– Dos banderas negras por otras actividades como los fondeos.

Al igual que en 2018, el mayor problema del litoral español se centra en los vertidos de aguas y su mala depuración.

"No podemos dejar de mencionar la grave y persistente amenaza que supone la crisis climática", ha recalcado Clara Megías. Los entornos litorales son unos sistemas muy expuestos a las variaciones marítimas y continentales a lo largo del tiempo, por lo cual se consideran uno de los entornos más frágiles a nivel mundial.

Por este motivo, los diferentes escenarios litorales se verán gravemente afectados por los cambios derivados de la crisis climática. "Con sus efectos no solo perderemos parte de un territorio que inevitablemente nos reconducirá a replantear nuestra distribución geográfica, sino que estaremos perdiendo unos bienes y servicios que son la base de nuestra estabilidad y seguridad”, ha concluido Megías. Con ello, el actual negocio del turismo también se verá amenazado, desplazando sus preferencias geográficas a otros lugares.

Región de Murcia
Un año más, las banderas asignadas a la costa de nuestra región son el Mar Menor y  Bahía de Portmán - Sierra Minera.

En el caso del Mar Menor, se le otorga por mala gestión de las diferentes administraciones con competencias en el territorio de influencia, así como en los usos y actividades en la propia laguna, aunque quien ostenta mayor responsabilidad en el mal estado actual sea el Gobierno Regional.

En pocas décadas hemos pasado de tener una auténtica joya natural, de gran riqueza ambiental debido a sus aguas transparentes, altamente salinas y con pocos nutrientes, a tener un espacio muy degradado, tanto por el sector urbanoturístico, como por el sector agrícola. Además de encontrarnos con un paisaje dominado por el cemento y el asfalto, tenemos unas aguas cargadas de nutrientes, de origen agrícola principalmente, con menor salinidad y una turbidez que en 2016 propició la muerte de gran parte de las praderas subacuáticas, y diezmó numerosas especies, alguna en peligro crítico como la nacra. Turbidez que amenaza con repetirse este verano, dado que ya empieza a observarse un crecimiento de microorganismos debido a la alta cantidad de nutrientes que contiene el agua, y que no cesan de llegar.

A pesar de la gravedad del problema, y de la alarma social que se generó en 2016, nos encontramos apenas tres años después, que prácticamente no se ha hecho nada para remediar el problema más acuciante: los nutrientes de origen agrícola. Se han cerrado algunos vertidos de salmueras, pero se siguen produciendo, y prácticamente no se ha hecho nada para reducir la entrada de sedimentos y nutrientes de forma difusa.

Por otro lado, no se está actuando con responsabilidad, al no realizar una moratoria urbanística, ni plantear cambios en la navegación, ni solucionar problemas derivados de los fondeos ilegales y el exceso de puertos deportivos dentro de la laguna. Incluso se siguen proyectando nuevas obras impactantes como paseos costeros, con impacto directo en los ecosistemas costeros.

Otro año más, hemos de lamentar la falta de coordinación institucional, y la falta de los planes de gestión de los espacios protegidos, que llevan lustros esperando ver la luz.

En cuanto a Portmán y Sierra Minera, sigue siendo una bandera negra por contaminación industrial, siendo uno de los casos más graves del litoral.

La empresa que explotó de forma muy impactante la riqueza de la sierra minera en la segunda mitad del siglo XX, contaminó, no sólo la propia bahía de Portmán y parte del litoral, sino también la mayor parte de la Sierra Minera, dejándonos una bahía colmatada de residuos mineros tóxicos, y una sierra plagada de balsas mineras cuya toxicidad se va dispersando año a año, afectando a población y medio ambiente. Todo ello con la permisividad necesaria de la administración, tanto durante la explotación, como tras finalizarse la actividad minera.

Ni la empresa que se benefició de la explotación de los recursos, Peñarroya España, ni la que es la actual propietaria de la mayoría de los terrenos, Portmán Golf, quieren hacerse responsables del enorme coste que tendrá la necesaria regeneración de la bahía y el sellado y estabilización de las balsas mineras y suelos contaminados.

Por otro lado, la inversión pública para la regeneración parcial de la Bahía de Portmán parece destinada a encontrarse con enormes obstáculos a cada paso, y este año se ha paralizado la obra debido a importantes problemas técnicos y judiciales, sin estar claro cuándo se reanudarán los trabajos.

En cuanto a la Sierra Minera, hay muchas luces y sombras, tanto por la incapacidad de la administración en exigir a los responsables y/o propietarios que lleven a cabo el sellado de las balsas y la descontaminación de los suelos afectados, como por la mala ejecución de algunas actuaciones, como en el caso de la Balsa Jenny.

 

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