Broche dorado a las galas

Israel Fernández, antes de descubrir placa en 'la Avenida del flamenco', con una gran actuación la presencia de afamados artistas en 'la Catedral del cante', en la que se han agotado las entradas en cuatro de las cinco propuestas. Por su parte, Jorge Pardo se convirtió en el primer instrumentista en la historia del festival en recibir el honorífico 'Castillete'. La jornada la cerró 'El Yiyo' de madrugada.
La agenda cultural del Festival Internacional del Cante de las Minas ofreció una intensa jornada en la que el arte, la historia y el flamenco fueron los grandes protagonistas. La tarde comenzó con la interesante conferencia impartida por Esteban Bernal, de la que ofrecemos un artículo individual: pinchar aquí
Uno de los momentos más emotivos del la tarde llegó con la entrega del Castillete de Oro al maestro Jorge Pardo, convirtiéndose en el primer instrumentista en recibir este prestigioso reconocimiento. Su extraordinaria trayectoria, uniendo magistralmente su instrumento con el flamenco, lo ha convertido en un auténtico virtuoso y en una figura imprescindible para la evolución del género.

“Este premio lo recibo yo, pero en realidad es para toda la gente que ha confiado en mí”, empezó diciendo el artista. “Hay una cosa que quiero poner en valor y es el increíble esfuerzo de hacer un premio para los instrumentistas en el festival. Recuerdo La Unión estando con Paco de Lucía, venir con ilusión al Antiguo Mercado y con el nervio de que lo nuestro era un sacrilegio en aquella época, pero el festival tuvo la valentía de contratarnos”, explicó ante una sala llena en la Casa del Piñón. Como agradecimiento, regaló a los allí presentes un taranto con su flauta.

La gran gala nocturna volvió a registrar un lleno absoluto en el Antiguo Mercado Público. Sobre el escenario, Israel Fernández ofreció un recital memorable, demostrando por qué está considerado una de las voces más importantes del flamenco actual. Con un cante profundo, auténtico y cargado de emoción, conquistó a un público entregado de principio a fin.

Con una propuesta engalanada con la percusión de Ane Carrasco, las palmas de Marcos Carpio y Ángel Peña y la sublime guitarra del genio jerezano Diego El Morao, compañero fiel con el que se entiende a la perfección en todas y cada una de las piezas, tremenda la manera en la que sus sensibilidades se unifican en un memorable estallido, Fernández transitó por pasajes musicales que fueron de alegrías a tangos, pasando por otros palos como la bulería o los fandangos con una deslumbrante maestría.

Tras su actuación, el artista descubrió su placa en la Avenida del Flamenco, un reconocimiento muy aplaudido por los numerosos aficionados presentes. Un homenaje más que merecido para un cantaor que ha conseguido acercar el flamenco más puro a las nuevas generaciones sin perder la esencia de este arte universal.
La jornada concluyó de madrugada a los pies de la Catedral del Cante con una vibrante actuación encabezada por el bailaor Miguel Fernández Rivas ‘El Yiyo’, quien convirtió el escenario en una auténtica explosión de talento y pasión.

El espectáculo puso el broche de oro a una noche inolvidable en la que el arte volvió a demostrar que el Festival Internacional del Cante de las Minas continúa siendo el gran referente mundial del flamenco.