Bahía de Portman

                                   

Salir del dolor de los dolores

José García Pérez, acompañado por Gonzalo Wandosell, ha presentado en La Unión el libro ‘Sobreviviendo a los hijos’, donde plasma el mayor drama que pueden padecer unos padres, como es perder a sus descendientes, junto a la enorme lucha por salir “del fondo de una mina derruida”. También es una ayuda para quienes han sufrido una enfermedad como la que tuvo Lucía del Mar. 


El salón de actos del Ayuntamiento de La Unión ha sido el lugar donde se ha presentado el libro que ha escrito José García Pérez, titulado ‘Sobreviviendo a los hijos’, una obra en la que el autor es el protagonista de esa dolorosa historia que le toco vivir con la pérdida de su hija Lucía del Mar.


Gonzalo Wandosell ha sido el encargado de presentar el libro junto a José García. El cronista oficial de La Unión ha resumido el libro diciendo que compara lo vivido por José como una bajada al fondo de una mina derruida llena de polvo, pero respirando y volviendo a salir a vivir y luchar por lo que hay que cuidar fuera.


El autor ha explicado que este libro era algo que su hija quería hacer cuando se curara, para ayudar a otros enfermos como ella y que, al no poder hacerlo Lucía, eso ha sido lo que le ha impulsado a él a escribirlo. José cree que su hija ha sido la que ha escrito este libro estando junto a él en todo este proceso que ha durado tres años hasta estar el libro en las librerías.


José ha estado acompañado por su esposa, hijos y los dos nietos de Lucía del Mar, además del alcalde de La Unión, Joaquín Zapata García, y muchos amigos de la infancia.

SIPNOSIS DE LA OBRA
Sobrevivir a los hijos es el drama más terrible que pueden vivir unos padres. Este libro, basado en hechos reales, es el testimonio de Lucía, una mujer con una voluntad inquebrantable, de un espíritu forjado en la adversidad y templado por el amor. Soñó de niña con dos cosas: ejercer la abogacía y ser madre. Y ambas las cumplió, no sin antes abrirse paso entre obstáculos que hubieran hecho desistir a otras personas de menor convicción. Ni los cambios de ciudad, de provincia o incluso de continente, ni la escasez de recursos la disuadieron. Tampoco la fatiga o las sombras de la incertidumbre. Para llegar a ser licenciada en Derecho, hubo de aferrarse al estudio como quien se agarra a un madero en un mar agitado. Y cuando quiso ser madre, no vaciló, aunque el embarazo implicara arriesgar su vida misma. Con esta humilde obra se pretende rendir homenaje a quienes, con generosidad anónima, donan órganos, tejidos o sangre: héroes sin capa que dan esperanza cuando todo parece perdido. También se narran las injusticias cotidianas —esas que el sistema ampara o silencia— y que algunas son sufridas por todos los miembros de la familia, así como las tensiones que, al calor de una herencia, revelan nuestras fragilidades más íntimas. Nadie está preparado para sufrir un trance así, y el dolor —lo digo sin rodeos— no mengua; solo aprendes a convivir con él. Pero mientras vivamos, ellos vivirán también en cada pensamiento, en cada rincón del alma.

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