Bahía de Portman

                                   

Dolor bajo la luna llena

Las saetas volvieron a enriquecer un brillante cortejo pasionario de esencia minera que representó por las calles de La Unión la muerte de Jesucristo en la cruz, siendo uno de los momentos más especiales el encuentro final entre la Dolorosa y su hijo.

  • Vídeo grabado por Antonio Meroño 'Jayam' y montado por Juanjo Carrillo ('la-union-ciudad-del-cante-y-minera.es'):


NOTICIA PREVIA: Interiores de la pasión minera


... poco después de que el cronista de La Unión, Gonzalo Wandosell, activase con los dos golpes de campana el trono del Cristo de los Mineros, la procesión del Jueves Santo, declarada de interés turístico regional, estaba totalmente en la calle. Eran las nueve y cuarto de una noche desagradable por el viento frío, pero cautivadora por el buen hacer de los procesionistas portando las unas escenas que comenzaron con el camino hacia el Calvario de Jesús con la cruz con la Agrupación del Nazareno. 


En ese recorrido, la Mujer Verónica limpió la cara al nazareno de sangre y sudor, quedando impregnado su rostro en un paño, cuya reproducción lucía anoche de estreno.

Continuó el cortejo con San Juan abriendo paso a la expresión del dolor de una madre, primero con la Dolorosa, con su corazón atravesado por un puñal, y después con la Caridad, quien lleva en su regazo el cuerpo sin vida de su hijo. 


El cierre lo puso el Cristo de los Mineros crucificado en una cruz colocada sobre un monte de tulipanes rojos. Sobrio cortejo por las calles del casco antiguo de la ciudad con final en el que se encuentra de cara con su dolorida madre en la plaza de la iglesia, momento que potenció el canto de una de las saetas que Raquel Salas y José Antonio Romero ‘El Perrito’, como ganadores del certamen nacional de saetas y cantes mineros de pasión en su 33 edición, jalonaron el recorrido.

Otro aspecto a destacar es la presencia de elementos del trabajo en las minas en los tercios de penitentes, mostrando cómo combina dos fuertes sentimientos de esta tierra, el de su pasado minero con el de su pasión procesionista. Y todo, bajo la luna llena.   




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