‘Creo, no creo, no creo, no creo, creo, no creo, no creo…’

“Con una margarita en la mano y ante la pregunta de ¿crees en la regeneración de Portmán?, un portmanero no quitaría pétalos de forma alternativas de ‘sí’ y ‘no’, pues nuestros ‘sabios políticos’ se han encargado de hacer que pierdan la fe casi totalmente, pero todavía queda un resquicio. ¿Merece la pena mantener esa mínima llama?

La reunión informativa convocada por los colectivos que forman parte de la comisión de seguimiento, en la que están los ejecutores de la regeneración de la bahía (Estado) y del puerto (Comunidad Autónoma), fue muy enriquecedora en la búsqueda de la respuesta a esa pregunta.

Comenzamos. Hubo algo más de sesenta personas. Poca gente. Malo. Se le aplaudió más al vecino que apostó por un ‘hacer lo que sea’ que a un alcalde convencido de que el proyecto ‘se hará’. Las sensaciones de ‘deja vu’ eran evidentes. Han sido muchas promesas.

Yo tengo claro que no me juego ni mi brazo ni el de mi peor enemigo (no soy tan malote), pero tuve la sensación de que los que estuvieron en la Liga de Vecinos ese jueves quieren creer en el fondo, muy en el fondo. Eso sí, con palabras no se les va a convencer debido a la situación generada por mentirosos de promesas inconsistentes.

Aunque eran pocos, como apunté antes, era más que obvio que tienen pánico a las elecciones y así quedó demostrado en testimonios de varios asistentes. Podrán venir ahora los políticos de turno queriendo manipular la historia para quedar ellos ‘de rositas’, pero si se mirasen al ombligo sabrían que son ellos, los de esa raza, los que no han sido capaces de sacar adelante un proyecto en tres décadas y sí de cargarse la esperanza de un pueblo. Seguro que sacan el ‘y tú más’ creyendo que convencen. Sólo los creen sus ‘hooligans’. Con acciones de este tipo, entre otras de amplia variedad y espectro, están consiguiendo que la distancia entre pueblo y políticos cada vez sea mayor… y mientras bajan los votantes. ¡Qué daño le están haciendo a la Democracia!

Lo de la fe con Portmán, por lo que observamos, ‘va por barrios’. Los vecinos son los más incrédulos, mientras que los representantes de los colectivos que acuden a las comisiones de seguimiento sí quieren abiertamente creer. Sus motivos tienen y es que, por lo observado, lo que les están diciendo hasta ahora se está cumpliendo. Luego está el alcalde. Su convencimiento es total.

Bueno, tras exponer la lógica desconfianza y a sus autores, además de los diferentes niveles de fe, pasamos a los vecinos. Si la regeneración le preocupa a sesenta personas… ‘apaga y vámonos’. No me lo creo. Con la escasa esperanza que queda, hay que moverse, algo que ha faltado estos años atrás y que ha motivado que el asunto del Mar Menor adelante y deje muy atrás al de Portmán, cuando podían haber ido en paralelo, pero aquí no ha existido la movilización popular y sí se le ha dado mucho crédito a quien no se lo merecía. ¿Se llega a tiempo ahora? No lo sé, pero habría que intentarlo. Ah, también soy partidario de pasar las reuniones al fin de semana y de implicar a la llamada ‘población flotante’, entre otra mucha gente. Con cómplices se hace más ruido y ‘los domingueros’ lo son.   

¿Merece la pena mantener esa mínima llama? Respuesta: Si digo ‘sí’ me quedo con dudas. Si digo ‘no’, me pasa igual. Un razonamiento ‘ferpecto’ para esto no lo tengo. Ojalá dentro de unos años se haya hecho y yo me tenga que ‘tragar’ que otros me digan que no tenían que haber dudado de ellos, que fui ‘tontico’ y no supe ver la viabilidad cuando la había. Ojalá”.


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 ‘Creo, no creo, no creo, no creo, creo, no creo, no creo…’

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