El unionense que trabajaba para los nazis y pasaba información a la resistencia francesa

En todos los pueblos existen historias de personas que tuvieron una vida interesante, pero la de Juan Hernández Giménez (La Unión, 1914) es digna de una película de Hollywood.

➡️  Participó como piloto del bando republicano en algunas de las batallas más importantes de la Guerra Civil y después, cuando trabajaba en una base germana de submarinos, pasaba información que los galos hacían llegar al Reino Unido



Hijo de un minero, y tras obtener el bachillerato, se incorporó al Ala de Aviación del ejército, lo que hoy sería el Ejército del Aire, justo antes del estallido de la Guerra Civil. El levantamiento le sorprendió en Cataluña, donde actuaba frecuentemente como escolta del teniente coronel Felipe Díaz-Sandino en sus reuniones con el presidente de la Generalitat, Lluís Companys.

Ya como piloto, comienzan las verdaderas hazañas de nuestro protagonista. A bordo de un bombardero soviético de última generación, el 'Natacha', Hernández participa en algunas de las batallas más importantes y decisivas del conflicto: Guadalajara, Teruel, Belchite, el Ebro… Siempre del lado de la II República y sin resultar herido en ninguna de ellas. A lo largo de la guerra, confesó haber tenido muchas oportunidades de pasarse al lado franquista, pero sus ideales se lo impidieron.  

En febrero de 1939, a dos meses del final del conflicto bélico español, con el ejército republicano en la últimas, se le ordenó marcharse a Francia. En este punto cabría esperar que la guerra ya habría acabado para él. Se refugiaría en un país ajeno al conflicto, y esperaría a ver cómo avanzan las circunstancias en España. Pero nada de eso ocurrió, e inmediatamente, se le internó en un campo de trabajo.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y con la ocupación alemana de Francia, se le trasladó en varias ocasiones por diferentes campos de la Francia de Vichy, gobernada por títeres de la Alemania nazi. Aquí es donde lleva a cabo otro de los movimientos más importantes de su vida, actuando casi como un espía. Pues mientras trabajaba en la base de submarinos alemana de Burdeos, pasaba información a la resistencia francesa. Los datos que aportó llegaron al Reino Unido, y fueron empleados en labores de inteligencia militar para ganar la guerra a los nazis.


A pesar de los riesgos que esto suponía, consiguió sobrevivir a la II Guerra Mundial, y después de la liberación de Francia empezó a trabajar en la construcción de aviones en la fábrica de Messier, Hispano-Suiza, Bugatti, donde trabajó hasta su jubilación en 1976 a causa de un infarto, del que también sobrevivió.

No regresó a España hasta 1958, para visitar a sus padres, pero decidió seguir viviendo en Francia hasta su fallecimiento en el año 2006 con 92 años.

Juan Hernández es uno de esos personajes que son muy poco conocidos en nuestro pueblo, pero su figura alberga tras de sí una gran cantidad de vivencias apasionantes. Sólo ha sido un breve resumen de sus aventuras y un pequeño espacio dedicado a cubrir una de las miles de historias que se esconden en nuestra 'Ciudad alucinante'.

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